sábado, 4 de enero de 2014

Al inicio,...

Al final, de lo que verdaderamente se trata es de soltar lo que nace dentro para que no siga lastimando las entrañas.
Sabes bien que es inutil tratar de cruzar este oceáno  de la existencia  escogiendo las palabras desde los campos del pecho como si fueran varas  para entablillarlas en racimos y cuadernas  que intenten conformar  una nave,... En las playas de mi isla, la isla de mi naufragio abundan  los restos desbaratados de decenas de intentos previos, nuevos naufragios que reinciden en recordar el dolor del Naufragio primordial...  Todos ellos unen  sus voces y me preguntan:
¿Porqué persistes una vez mas?
Y yo ahora, tan solo ahora puedo responder: Las palabras siguen creciendo y rasgan los intercostales cuando las contengo... He pasado tanto tiempo conteniendome que ya no hay un hueco para reparar y coser. Así que me tiendo en la playa junto a vosotros, los cadaveres de las naves que nunca llegaron a zarpar y permito que  deshagan, sin cuidarlas, sin esquejes ni riegos ni fertilizantes,... No espero que crucen las olas ni que me llevena ninguna parte. Es posible que florezcan y fructifiquen por si mismas en flores y frutos desconocidos cuyos aromas y sabores no sentiré,